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Automovilismo
Automovilismo - TURISMO CARRETERA
La pasión por el TC cumple 80 años

La categoría más popular del país celebra un nuevo aniversario desde aquel lejano Gran Premio del 5 de agosto de 1937.

04 de agosto de 2017

El Turismo Carretera, la categoría de automovilismo más popular del país, celebra este fin de semana sus 80 años con una carrera especial en el autódromo de Buenos Aires, que lleva el nombre de los dos máximos ídolos de su historia, los hermanos Juan y Oscar Gálvez.

Para que no se enojen los lectores hinchas de Chevrolet, los Gálvez (exponentes de Ford) pueden ser considerados de esa manera por encima de Juan Manuel Fangio (Chevrolet) solamente porque participaron en el TC en tres décadas diferentes, mientras que "El Chueco" eligió, tras dos títulos (1940, 1941) con "el chivo", lanzarse al automovilismo internacional, hasta conseguir cinco campeonatos del mundo de Fórmula 1 en la década del '50.

Gálvez y Fangio son apellidos que llegan hasta hoy de la mano de las historias de los abuelos y los padres, de relatos fantásticos escuchados por radio, pero son sólo dos de los tantos nombres de esos héroes que se lanzaban a los caminos de tierra inexplorados para unir los más recónditos lugares del país en las gloriosas "cupecitas", bólidos para la época que los transformaban en ídolos.

La gente pasaba horas enteras pegada a los alambrados de los campos sólo para ver pasar unos segundos a esas inalcanzables figuras que conocían a través de las páginas de "El Gráfico": los hermanos Dante y Torcuato Emiliozzi, Juan Manuel Bordeu, Marcos Ciani, Rodolfo De Álzaga, "Toscano" Marimón, Eusebio Marsilla y otros tantos que quedaron en el recuerdo del público.

Todo comenzó el 5 de agosto de 1937, cuando se largó el Gran Premio Argentino, que tuvo diez etapas que cubrieron un total de 6.894 kilómetros repartidos en 14 provincias, con una largada en Buenos aires y la llegada en La Plata, diez días después.

El ganador fue Ángel Lo Valvo, quien corrió en un Ford bajo el seudónimo de "Hipómanes", y quedó en la historia no sólo como el primer ganador del TC, sino como el primer campeón.

La magia de la radio, el llamado del avión para avisar las contingencias de la competencia, el asado a la vera del camino, el aro con los datos que recibían los pilotos, las peñas en los pueblos para que el crédito local pudiera correr, los corredores-mecánicos, las carreras en la ruta, los boxes al aire libre y tantas características más forman parte del ADN "teceísta", que es único en el mundo.

Tan inexplicable es que todavía se corra representando a modelos de autos que no se fabrican desde hace más de 30 años que la Federación Internacional del Automóvil (FIA) reconoció al TC como una categoría "única" y la más antigua del mundo que sigue en vigencia.

Por eso, este fin de semana festeja con una carrera especial, los "Mil kilómetros del TC", con pilotos invitados. Claro está que no tiene la épica de aquellas carreras de ruta, y el profesionalismo de los pilotos ha apagado el contacto de la gente, que siente melancolía de ver al TC encerrado solamente en autódromos y, como gran parte del automovilismo mundial, con más influencia de la tecnología de la industria que de la muñeca del piloto.

Pero hay algo que mantiene viva a la categoría: la pasión del público, que se enciende cada vez que el semáforo se pone en verde y un Ford y un Chevrolet (o viceversa) pelean por una posición en una curva. cómo pasará este domingo en el autódromo de Buenos Aires. Como pasa desde hace 80 años. Y cómo seguirá pasando...

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